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FERRITINEMIA Y HEMOCROMATOSIS

 

La ferritina es el compuesto de hierro orgánico soluble en agua y que unido a una apoferritina es la forma en que se deposita en hígado, bazo, médula ósea o cualquier otro tejido.

      La ferritinemia señala con precisión los estados ferropénicos cuando está a la baja y en el otro sentido la sideremia o la hemocromatosis expresan el exceso de hierro propio de ciertas patologías como la enfermedad de Gaucher, el linfoma de Hodking, alcoholismo, hepatopatías o cáncer de pulmón en las que su elevación es moderada.

      Por tanto, el exceso de hierro tisular expresa un verdadero envenenamiento que llamamos hemocromatosis y cuya etiología primaria es una alteración autosómica recesiva ligada al locus de histocompatibilidad situado en el brazo corto del cromosoma 6. Esta alteración asociada a la anormal producción de moléculas HLA-B27 señaladoras del lugar de inserción del antígeno sobre las membranas celulares constituyen una respuesta inmunitaria alterada que determina hiperabsorción de hierro en la mucosa intestinal.

El hombre pierde una mínima cantidad de hierro diariamente. Tan solo 0,6 mg/día. Las mujeres, en cambio, pierden el doble, 1,2 mg/día de media, debido a la sangre derramada en la menstruación.

La ingestión media de hierro en dieta en Occidente es de 20 mg. Pero la mayor parte de él no se absorbe y se pierde en las heces con lo que se mantiene el equilibrio férrico preciso.

El hierro de la dieta se presenta en el estómago en dos formatos bioquímicos, como íon ferroso (Fe 2+) y como ión férrico (Fe 3+). El ferroso se absorbe bien en el estómago y el férrico mal pero la Vit. C y otras sustancias gástricas actúan sobre el ión férrico reduciéndolo a ferroso y permitiendo su absorción.

Por tanto, un exceso de funcionalidad gástrica y un exceso de ingesta de Vit. C son factores de hemocromatosis.

Así pues, el hierro se absorbe desde la luz intestinal a las células de la mucosa y se deposita en ellas. El jugo pancreático impide esta acción por lo que un segundo factor interviene en la mecánica del hierro: la hipofunción pancreática induce hemocromatosis y la hiperfunción induce anemia. Se trata de matices fisiológicos que aclaran planos biológicos claves en el naturismo clínico.

Algo más importante: puesto que el ácido fítico contenido en los cereales reacciona con el hierro produciendo compuestos insolubles en el intestino, éste no puede absorberlo y por tanto se deduce que el exceso de ingesta cereal es un factor inductor de anemia ferropénica.

La absorción de hierro se establece en la parte inicial del intestino, el duodeno y sobre todo en yeyuno. Para que el episodio absortivo se produzca es precisa la acción de la transferrina de la mucosa que fija el hierro de la dieta y lo transporta al interior, directamente a la sangre en parte y el resto mediante la acción de la proteína, la apoferritina, se transforma en ferritina y como tal se instala en el epitelio mucoso intestinal que en gran medida se descama diariamente y se pierde con las heces. De este modo el organismo se libera de posibles excesos férricos.

La ferritina que resta contiene hierro en una cantidad de 4500 átomos de hierro por cada molécula de ferritina que agrupada en forma de depósito se llama hemosiderina.

Así pues, hierro orgánico es sinónimo de hemoglobina, pero sobre todo de ferritina y la ferritina en exceso es sinónima de hemocromatosis y por tanto, de riesgo de pigmentación de la piel, daño pancreático con diabetes, cirrosis hepática y riesgo de hematoma y atrofia gonadal.

Conclusión: El organismo entero forma parte de la regulación correcta de los factores que mantienen el balance de hierro en equilibrio para evitar anemias y hemocromatosis.

Puesto que los factores son tantos y tan sutiles en el caso de hemocromatosis no puede controlarse metabolismo tan complejo y la única prescripción clínica (en la hematología oficial) para aliviarle son las sangrías.

 

      En nuestras consultas es frecuente la presencia de enfermos afectados de hemocromatosis (hemosiderosis), es decir, de sobrecarga de hierro en sangre lo que induce riesgo de cirrosis hepática, diabetes mellitus (60 % de los pacientes) e insuficiencia cardiaca congestiva como hemos dicho.

      Todas estas patologías y alguna otra menos frecuente como la insuficiencia hipofisaria (con atrofia testicular) y la artritis se presentan como consecuencia del depósito excesivo de hierro en los órganos correspondientes.

      Incluso hay que señalar la alta incidencia de hepatomas (cáncer de hígado) en las hemocromatosis de larga duración.

      Hasta hoy mismo la única cura conocida para este trastorno del metabolismo sanguíneo son las sangrías (flebotomías) y los demás intentos para controlar el proceso se ha mostrado inútiles.

      El último de estos intentos ha sido la prescripción de magnesio del que se suponía una actividad controladora del exceso de la proteína duodenal transportadora del hierro de la ingesta alimenticia, desde la luz intestinal al medio interno. Esta proteína denominada DMT1 se ocupa de absorber no solo el hierro reducido (Fe++) sino otros cationes como magnesio, manganeso o calcio y los individuos con una mutación genética en el gen HFE induce una producción excesiva de ella lo que incrementa la absorción metálica y el riesgo patógeno.

      Lamentablemente la ingesta del magnesio a dosis de 809’6 Mg. cada ocho horas, que se consideró óptima y durante dos semanas no supuso cambio alguno en el proceso hemosiderémico (Ensayo clínico en 15 enfermos, dirección Conget y Alumnos)

 

 

HEMOCROMATOSIS Y MEDICINA BIOLÓGICA

 

      Frente a una situación biológica como la aquí descrita con una lesión genética de base que induce hiperproducción de transportador férrico y lesiones orgánicas subsiguientes ¿qué puede hacer el naturismo clínico?

      La idea de que el magnesio pudiese actuar inhibiendo el proceso por interferencia en la absorción del hierro y dado que es un elemento exento de toxicidad y que ha revelado un claro papel preventivo de cardiopatías isquémicas y de cánceres, era, por tanto, digna de ser tenida en cuenta.

      Por otro lado, el magnesio es un elemento natural y se administra libremente en herbolarios lo que le avala como remedio biológico. Así pues hubiese sido formidable solucionar cuestión tan ardua como la hemocromatosis con remedio tan simple y naturista pero una vez más la realidad clínica se muestra compleja e intratable.

      Lo que ocurre es que la DMT1 que como hemos dicho es la encargada de absorber hierro no tiene afinidad por el magnesio de modo que por mucho que lo prescribamos no se produce una disminución en la absorción férrica.

      Por tanto, en el momento actual parece que el naturismo clínico biológico no puede enfrentarse a una enfermedad como la hemocromatosis con estrategia alguna.

      Sin embargo, hemos dicho que los depósitos de hierro en exceso inducen a cirrosis hepática, diabetes y cardiopatía isquémica congestiva.

La cirrosis hepática, la diabetes y las cardiopatías isquémicas coinciden en varios comunes síndromes etiológicos que sin duda definen también la ferritinemia en exceso.

 

1.            Calor Tóxico:

El Calor Tóxico explica la excesiva respuesta inmunitaria que en la ferritinemia se establece contra antígenos HLA-B27 y que debe ser controlada. B-1. Además da carácter al Calor de la Sangre propio de la hemocromatosis.

 

2.            Plenitud Fuego de Bazo:

El exceso de cierto metabolismo digestivo induce hiperabsorción ferrica y por consiguiente el control de este exceso controlará parte del proceso (B-2E).

3.            A la vez, la hipofunción pancreática es un factor de hemocromatosis luego B-4 supondrá un estímulo de su función metabólica y una corrección del proceso.

 

4.            Estancamiento de Sangre:

El éxtasis sanguíneo constituye un factor de fondo que se presenta siempre en hemocromatosis. B-3.

 

5.            Por experiencia propia aconsejamos a los terapeutas que evalúen en todo afectado la hiperferritinemia su posible Vacío de Yin (B-5) y su posible Estancamiento de Qi de Hígado (B-3QH), factores estos no definitorios del proceso pero si posible en él.

 

NOTA: Al prescribir una dieta que colabore en una cura fitoterápica antiferritinémica conviene recordar cada punto de este estudio y el hecho comprobado de que el ácido fítico de los cereales impide la absorción férrica intestinal.